Claudio Fermín, el bueno conocido… por José Rosario Delgado


Siempre oí y oigo decir que «más vale malo conocido que bueno por conocer». Eso se escuchaba entre mucha gente en 1998, cuando se aupaba a un supuesto revolucionario bueno para la presidencia en contra del malo conocido. Acción Democrática y Copei eran los «malos conocidos» y el tiempo, mucho tiempo, ha dado la razón a quienes tratamos inútilmente de impulsar a los conocidos y malos adecopeyanos para parar al peor y a los peores que jamás hayamos conocido.   

El caso de la aberración electoral de Barinas, donde se comete uno de los más grandes y fraudulentos atropellos contra la institucionalidad democrática y la decencia política, es un reflejo claro de el régimen propone, la ju-justicia dispone, nadie se opone y «parte sin novedad», «aquí no hay santo por quién rogar», decía mi finada madre yaracuyana, Amparito González. 

 En las de por sí inexplicables elecciones del domingo 9 de diciembre, entre las tres más visibles opciones hay una que es la de un malo, muy malo y peor requeteconocido. No sólo significa la continuidad de la tragedia rechazada por los barineses en diciembre pasado, sino la eternización de la maldad por vía de la sucesión harto conocida y disfrazada.

Otra desconocida e inducida por quienes juegan a la candelita para que se apague la luz de la esperanza porque «por allá fumea».   Por supuesto que también está la legítima aspiración del negro barinés Claudio Fermín, quien viene a ser el «bueno y bastante conocido».

Cabría asomar aquí la oración cristiana: «el que esté libre de culpas que tire la primera piedra». No sabemos cuál es o cuáles son los pecados imperdonables de Claudio en un país donde en los últimos 30 años no hay votado ni votante límpido ni químicamente impoluto. Todas las facturas pendientes tirios y troyanos no sólo se las pasan a Claudio Fermín, sino que lo obligan, manu militari, a pagarlas, y con intereses de mora.   

No vamos a echar largos cuentos ni desgranar robustos currícula para saber quién es y de dónde viene, pero el moreno aspirante, a quien conocimos en los ’70 junto con otros jóvenes adecos como Luis Raúl Matos Azócar, Pablo González, etcétera, es bueno conocido; fue viceministro de la Juventud, Alcalde de Caracas, y su hoja de servicios está allí, a la vista, con sus defectos y virtudes, pecados y confesiones.

Para nosotros Claudio Fermín es el mejor candidato y será mejor Gobernador para el estado Barinas, cuyos habitantes tendrán el domingo 9 la oportunidad de quitarse esa «raya» que arrastran desde 1992 y que los amenaza como perpetua la tinta china…



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